¿Y por qué ese desinterés? ¿Qué puede interesarnos más que un beso? ¿Quizás Dios, como en la Edad Media? No, uno mismo. Parafraseando a Walter Benjamin, podríamos decir que el ego en la época de su reproductibilidad tecnológica (y comercial) ve en cada cuerpo real un límite, un obstáculo, un freno a la expansión de su yo
You must log in or register to comment.
Paywall.


