Desde la llegada a nuestras vidas de la IA, principalmente a través del móvil, siempre supe que esta acabaría llegando a aquellos asistentes que teníamos a través de los altavoces, también “inteligentes”, para controlar la domótica de nuestra casa. Entrecomillo lo de inteligentes porque, siendo sinceros, aparte de comunicación con otros altavoces, no nos daban mucho más allá de controlar un servicio de música, hacernos un resumen de las noticias del día o controlar algún termostato o luz conectada. Es decir, ni siquiera tenía prompts o reunía información como lo hace, por ejemplo, cualquier LLM actual para responderte a alguna necesidad. Solo “aplicaciones” de terceros que te permitían hacer sus cosas MUY concretas.

Y como decía, desde la llegada de servicios como ChatGPT, siempre supe que esto se acabaría integrando de alguna manera a estos asistentes. Alexa, Google/Gemini, Siri… Pero, por otro lado, creía que lo “único” que se vería afectada sería nuestra privacidad, más aún si cabe, ya que, como todos sabemos, el precio que pagamos por el uso básico de estos servicios es la información que recaban las big tech de nosotros y que luego venden a otras empresas que quieren vendernos cosas a nosotros.

Pero es que hace un tiempo Amazon anunció la llegada de Alexa+, una evolución del asistente que conocíamos hasta ahora, integrando alguna especie de IA generativa o modal como las que ya conocemos, para interactuar de forma más “natural” con nosotros. Y por supuesto, esto no será gratis: como ya hacen todas estas compañías con sus nuevos productos en esta época en la que pagas por todo pero no posees nada, se necesita pagar una suscripción. Es decir, pagas un altavoz bajo la promesa de domotizar tu casa de forma inteligente, resulta que puedes hacer 4 cosas básicas porque te vendieron demasiado bien la moto, y ahora, cuando tienen la capacidad de mejorar ligeramente esa falsa promesa de hace años, tienes que pagar aún más. A diferencia de una actualización para mejorar puntos flacos de un software que ya pagaste hace años, aquí tienes que seguir pagando para seguir haciendo útil aquella compra que ya hiciste. Porque seamos realistas, todos los servicios relacionados con estos altavoces inteligentes van a adaptarse a esta nueva ola de IA integrada en casa, que es cuestión de tiempo que Google y Siri también imiten, no solo en idea de funcionamiento, sino también en forma de rentabilizarla. Y, por supuesto, esto hará que altavoces que compraste hace más de 2-4 años acaben siendo inútiles más allá de servir como altavoz bluetooth, obligando al usuario a adquirir un nuevo gadget con la oferta de un par de meses del servicio “plus” que integra IA y que más adelante te enganchará a su suscripción periódica.