Desde hace entre seis meses y un año, vengo observando algo que creo que es bastante visible: el resurgimiento del interés por los relojes, especialmente entre los hombres.

Digo “resurgimiento” porque tengo la sensación de que hubo una época en la que el reloj ocupaba un lugar importante en la moda masculina. Igual que la corbata, era uno de esos elementos que ayudaban a vestir con más elegancia de lo habitual. Quien quería dar una imagen más cuidada solía llevar un reloj especial, a veces incluso uno único, caro o simplemente especialmente bonito, que terminaba acompañándole a todas partes.

Con el tiempo, esa importancia parece haberse ido diluyendo. Pero ahora noto que está volviendo. Primero ocurrió con los perfumes, y a día de hoy sigue muy presente: análisis, comparativas, rankings por marca, estilo o precio, alternativas más baratas… Zara, por ejemplo, destacó mucho en ese terreno. Y algo parecido está pasando ahora con los relojes.

Cada vez oigo a más chicos hablar con interés de tal o cual marca o modelo: Omega, Longines, Rolex… marcas que para muchos representan el máximo nivel de elegancia y estatus, como si el reloj lo fuera todo. Aun así, también hay otra corriente muy interesante: la de quienes valoran sobre todo la funcionalidad, una estética sencilla y la idea de llevar algo con estilo, práctico y bonito, pero sin obsesionarse con ello.

Dentro de esa línea, CASIO recibe muchísimo reconocimiento, y con razón: tiene diseños muy buenos y precios muy asequibles. De hecho, aunque muchos puedan permitirse un reloj caro, prefieren llevar un Casio en determinadas ocasiones. Al final, lo que buscas es mirar la hora con un reloj que encaje con lo que llevas puesto.

El siguiente escalón, para mí, sería Seiko. También entra de lleno en esa admiración por la calidad japonesa, algo que ya se ha sabido apreciar en el mundo del automóvil. Dentro de la marca hay modelos que llegan a precios similares a los de algunas piezas de Omega o Rolex, pero también otros bastante más asequibles, por debajo de los 500 euros.

En mi caso, no llego a ese nivel, pero reconozco que también me estoy dejando llevar por esta tendencia. Cuando era pequeño me regalaron un reloj Lotus que me encantaba, con bisel giratorio y una correa que supongo que era de piel, o de piel sintética. Como tengo las muñecas delgadas, los relojes demasiado grandes no suelen quedarme bien, salvo algunas excepciones. Por suerte, últimamente veo que incluso entre influencers de moda también se valora el reloj pequeño.

Así que lo llevé a un relojero para que lo pusiera en marcha, y la verdad es que estoy muy contento, ya que, y perdon que lo diga me queda genial en la muñeca. Ya entonces me parecía un reloj elegante, pero ahora todavía más. Si no dijera que me lo regalaron en la comunión, mucha gente no pensaría que es un reloj para un niño de nueve años.

¿Qué opináis vosotros sobre este tema? ¿Qué relojes os gustan especialmente o tenéis pensado comprar próximamente? Yo, en mi próximo viaje a Japón —ya estuve una vez— quiero comprar un Seiko.