Querría ser un gigante; entonces tendría la cabeza cerca de la nieve, en los Alpes, entre las cabras, y los dedos de los pies chapotearían en alta mar. De este modo jamás necesitaría ponerme en pie; entre mis dedos crecerían las matas, entre mis cabellos, rosas alpinas, mis rodillas serian estribaciones y en mi cuerpo habría viñedos, casas y capillas. Así yacería durante diez mil años, pestañearía mirando el cielo, pestañearía mirando el mar.
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